"Una Niña que no Moriría" ( por Sam Hawkins )
Durante una hermosa mañana de domingo en Agosto de 1987 en un evento de la iglesia, el Espíritu Santo le habló a mi esposa,
Julie. El puso en su mente que "un niño pequeño haría diferente nuestra forma de vida".
La llamada como misioneros a El Salvador vino después de que yo hiciera un viaje a este país en julio de 1984 para visitar a unos
amigos. La mañana siguiente, después de que volviera a Antigua, en Guatemala, ciudad donde tomaba uno curso de idiomas,
llamé a Julie y le dije que sentía que Dios nos llamaba para ir a El Salvador; ella estuvo de acuerdo.Dios me había sacado del
mundo secular de los negocios y nos había colocado en una posición que me hacía sentir un poco incómodo: la idea de vivir
totalmente por fe...

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